Cinco cosas que no sabías sobre «Érase una vez en América»

O al menos cinco cosas que yo no sabía hasta que he visto los extras de la edición especial del clásico de Leone. Pasen y lean:

1) Sergio Leone se pasó 12 años intentando sacar adelante la película. Hacerse con los derechos de la novela The Hoods y dar con el guión adecuado fueron responsables de ese retraso. Para cuando comenzó el rodaje, Leone conocía cada línea de diálogo de memoria (¡estamos hablando de 317 páginas de guión!) y podía interpretar cada personaje delante de sus actores.

James Woods en el papel de Max Bercovicz

James Woods considera la película el punto álgido de su carrera y lamenta no habérselo agradecido como debería al propio Leone.

2) Durante ese tiempo de preproducción mantuvo largas conversaciones con el compositor Ennio Morricone sobre como debía ser la música. Tanto es así, que a la hora del rodaje, ya había compuesto dos tercios de la banda sonora. Durante la grabación de las escenas ponía la música para inspirar a los actores.

3) El primer montaje original de Leone rondaba las 6 horas y pretendía estrenarlo en dos partes de tres horas cada una. El fracaso comercial del Novecento de Bertolucci le obligó a cortar la película hasta los 269 minutos (cuatro horas y media). Finalmente se estrenó en el festival de Cannes de 1984 con una duración de 229 minutos. Sin embargo, para su distribución en Estados Unidos se redujo a solo 139 minutos. Leone puso el grito en el cielo y luchó con toda su energía contra esta amputación de su trabajo.

¿La reconoces? Jennifer Connelly interpretaba a Deborah en los años 20.

¿La reconoces? Jennifer Connelly interpretaba a Deborah en los años 20.

4) James Woods ilustra con una anécdota el terrible resultado de la versión reducida. En 1984, la crítica de cine Sheila Benson, calificó «Érase una vez en América» como la peor película del año. Seis años después, cuando vio la versión estrenada en Europa, la encumbró como una de las tres mejores películas de la década.

5) The Ladd Company, responsable de la distribución de la película en EEUU, olvidó inscribir la espectacular música de Ennio Morricone en la carrera a los Oscar. Considerada por muchos la mejor banda sonora de todos los tiempos, habría sido una estatuilla casi garantizada para un genio al que la Academia siempre dio la espalda. Pese a sus cinco nominaciones (ninguna de ellas por sus clásicos de la trilogía del dólar) no pudo llevarse el Oscar a casa hasta el año 2007, cuando recibió el premio honorífico de la Academia.