Si nos hemos comprado un Mac recientemente es posible que tengamos algún que otro problema a la hora de utilizar Quicktime Pro y sus funciones de exportar y realizar ediciones básicas de vídeo. Lo cierto es que ahora, al instalar el sistema operativo, vendrá por defecto la versión 10.0 de Quicktime Player. Ésta ofrece algunas ventajas: poder guardar nuestros vídeos como películas para iPhone, iPod y 480p en un solo paso o realizar capturas de pantalla de vídeo a muy buena calidad, son un buen ejemplo. Sin embargo no es una herramienta útil para la compresión de nuestros vídeos como lo era sí lo era su predecesora. El problema aparece cuando descargamos Quicktime 7 de la página de Apple y al abrir el instalador nos avisa: “Quicktime X ya está instalado, utilice Actualización de Software para instalar la versión de Quicktime adecuada para su Mac“.
Al descargar e instalar Quicktime 7 podemos encontrar problemas.
La solución pasa por recurrir al DVD instalador de aplicaciones que adquirimos con nuestro ordenador. Si personalizamos la instalación podemos seleccionar Quicktime Player 7. En unos segundos aparecerá en la carpeta Aplicaciones > Utilidades y ya podremos actualizar nuestro Quicktime de siempre a su versión Pro.
Siguiendo el modelo “lite” tan común en el mundo de las aplicaciones, Blackmagic Design ha lanzado la versión simplificada y gratuita de una de las herramientas de corrección de color más utilizadas en el mercado profesional: Davinci Resolve. Esta versión reducida está disponible sólo para Mac y permite corregir el color en archivos HD y SD con dos nodos de corrección de color. Además, esta herramienta incluye estabilización de imagen y tracking así como un timeline multipista.
El único inconveniente es que DaVinci Resolve Lite sólo se ejecuta a una resolución nativa de 1920 X 1080. Para los usuarios de cualquier Mac con una resolución inferior, se puede ejecutar un sencillo comando en “terminal” que permite cambiar la proporción de la resolución la pantalla.
Poster oficial de Transformers 3: Dark of the Moon
Ya lo decía George Lucas: «El sonido y la música son el 50% del entretenimiento de una película». Llevar la contraria a una de las personas más influyentes en la industria del cine sería una locura. Desde los años 70, el creador de la saga «Star Wars», ha llevado a Hollywood de la mano en cuanto a estándares de calidad de sonido se refiere. Buena prueba de ello es la ansiada certificación THX en las salas de cine o el ya antiguo sonido envolvente 5.1 en los salones de casa. Personalmente nunca me gustó «La guerra de las Galaxias», pero he de reconocer que cuando vi «La amenaza fantasma» en cines salí simulando el sonido de un sable láser con la boca.
Es evidente que la saga «Transformers» no tiene la misma relevancia que «Star Wars», pero es cierto que los diseñadores de los efectos de sonido de esta tercera entrega han hecho un trabajo sideral. Tanto si odias a Michael Bay como si no, es imposible negar que el diseño y producción del sonido es impresionante. Basta con ver el trailer para darse cuenta de la importancia de este apartado en sus películas (especialmente en las que el guión es un simple y entretenido accesorio) y cómo ayuda a sumergirse en la historia.
En el vídeo publicado en Soundworks Collection “The Sound of Transformers: Dark of the Moon” hay momentos en los que uno duda si tocar la guitarra con un destornillador para conseguir el efecto de una nave alienígena es una genialidad intencionada o fruto del azar, pero lo que uno no puede negar es que el resultado final es efectivo.
Desde hace algunos meses Sony Vegas Pro 8.0 y algunas versiones tempranas del 9.0 experimentan problemas a la hora de reproducir y exportar archivos Quicktime de extensiones tan comunes como .mov o .mp4 y codificación H 264 y AVC-1. Esto hace que, por ejemplo, los archivos nativos de las DSLR de Canon (EOS 60D, 7D, 5D, etc) aparezcan en negro cuando los arrastramos a una pista de vídeo.
Tras pasar horas investigando en foros en busca de interminables paquetes de códecs (como el mítico K-Lite Codec Pack, el X264 o Quicktime Alternative) decidí ponerme en contacto con el teléfono de asistencia gratuita de Sony Creative Software (el 900811251 para España), que por cierto funciona muy bien. Allí les conté mi problema y en pocos minutos me enviaron un diagnóstico.
Si tus archivos Quicktime se parecen a los de la derecha cuando los arrastras a Sony Vegas tienes un problema.
La cuestión es que a raíz de una actualización de Quicktime surge un problema de incompatibilidad con el DLL de Sony Vegas. Desde el servicio técnico me ofrecían como alternativas convertir los archivos a otro formato o adquirir el nuevo Vegas Pro 10. No obstante, si el problema procede de la última actualización de Quicktime (la versión 7.6.9 de diciembre de 2010), la solución la tenemos delante de nosotros. Desinstalamos Quicktime y nos descargamos una versión anterior (siempre y cuando esta sea como mínimo la 7.1.6 o posterior). De esta forma nos ahorraremos multitud de dolores de cabeza y nuestros archivos brillarán de nuevo en el timeline.
Resulta curioso como a la hora de enseñar el funcionamiento de un programa de edición o postproducción de vídeo se suele obviar uno de los aspectos más operativos y prácticos del mismo: un flujo de trabajo que facilite la integración con sus semejantes. ¿De qué estamos hablando? Ni más ni menos que de editar con Sony Vegas, modelar en Maya o Autodesk 3D Studio MAX, postproducir en Adobe After Effects y corregir y ajustar el color («correction and grading») en Final Cut Studio Color. Pero tranquilos, aún podemos rizar el rizo editando nuestro audio con Pro Tools o Soundtrack.
Color 1.5 se integra a la perfección con FCP. "File > Send to > Color" nos ahorra muchas jaquecas.
Las grandes marcas del sector ofrecen soluciones integrales con el objetivo de monopolizar el proceso. De esta manera el muy pronto obsoleto paquete de Final Cut Studio 3 (Final Cut Pro X llega en junio) está pensado para editar en Final Cut Pro, postproducir en Motion, tratar el color en Color y, por qué no, renderizar utilizando Compressor antes de enviarlo a su correspondiente DVD Studio Pro. En el caso de Adobe la historia se repite con Premiere y After Effects.
El problema al que nos enfrentamos surge cuando queremos pasar nuestro proyecto de un programa a otro sin comprometer la calidad del producto final cada vez que lo añadimos a nuestro «Render Queue». Sin duda conocer el funcionamiento de varios programas nos ayudará a ser más eficientes, porque no siempre se necesita un tratamiento de color exhaustivo. La mayoría de las veces el “3 -Way Color Corrector” de FCP o sus equivalente en Premiere y Sony Vegas nos darán mas de lo que necesitamos. Por 37 dólares al mes (25 euros al cambio actual) podéis haceros con una cuenta Premium en Lynda: tutoriales para todos los niveles de más 100 programas.
Ahora bien, si no nos queda más remedio que danzar de un programa a otro con nuestros brutos, aquí van un par de consejos. En primer lugar minimiza al máximo los pasos. No vuelvas nunca a un programa que puedas evitar. Los settings de tu proyecto deben ajustarse a los de tu secuencia y a la hora de renderizar utiliza la opción “Original Format” en la pestaña de Quictkime Export Codec. Si no puedes recurre a “Uncompressed 10 bit 4:2:2″ ya que realiza un “chroma subsampling” que no afectará a la calidad de mayoría de cámaras semiprofesional como las que probablemente utilicéis (HDV, XDCAM, AVCHD, VC-1, etc.).
Por último es importante recordar que el soporte final de nuestro vídeo debe tenerse muy en cuenta a la hora de jugar con estos valores. Decir que el vídeo “es para Internet” ya no es una excusa para comprometer su calidad porque Youtube nos ofrece más resolución de vídeo que un DVD. A veces trabajamos con plazos muy ajustados (en los medios digitales el ritmo lo marca la implacable actualidad) y si algo hemos aprendido es que la calidad necesita tiempo (el renderizado puede durar hasta 100 veces más dependiendo de la resolución) y espacio (memoria de disco duro).
El mundo está lleno de incompatibilidades y el sector de la edición de vídeo no es una excepción. No hay peor sensación que descubrir que tu nuevo ordenador/programa no es compatible con tu cámara. Sí, la solución está en informarse antes de aquirir cualquier producto, pero el mundo de la informática está lleno de grandes misterios que no tienen solución.
Por ejemplo, poca gente sabe que si uno adquiere una cámara Sony con disco duro, como la HDR-SR12E, va a necesitar casi seguro el Sony Vegas para poder editar los brutos, puesto que la cámara utiliza el formato MTS y el Sony Vegas es el único que lo edita de forma nativa. Poco a poco, cada vez más programas de edición consiguen incoporar estos formatos personales de los fabricantes de cámaras, pero no cabe la menor duda de que son una limitación en el flujo de trabajo.
Archivos MTS importados
Hoy os presentamos una solución para poder editar archivos MTS en Final Cut. Hay que realizar un paso intermedio (no podemos importar directamente el archivo MTS), pero la calidad es bastante notable. Lo que hay que hacer es conectar la cámara al MAC, establecer la conexión USB, abrir el iMovie, configurar un nuevo proyecto y hacer click en Archivo/Importar desde la cámara (si es que no os detecta la cámara automáticamente). A continuación, se importarán los clips que se desean y se añadirán al proyecto de iMovie.
Todos los brutos que se hayan importado se almacenan en Administrador/Películas/iMovie Events/Nombre_Proyecto_iMovie en formato quicktime. Estos archivos sí que se pueden importar directamente a Final Cut sin ningún problema.
****ATENCIÓN****
Buscando por Internet hemos encontrado otra forma para importar directamente desde Final Cut. Una vez iniciado el programa, hay que irse a FILE/Log and Transfer y desde la nueva ventana que aparece, en el iconono de la carpeta con el “+”, seleccionar el directorio raíz (el principal) de la cámara y automáticamente aparecerán todos los clips que hay en el disco duro de nuestra cámara, seleccionamos los que queremos y le damos a “Add selection to queue” y aparecerá en nuestro proyecto.
Hace unos días se publicó en ciertas páginas de internet una copia no terminada del “spin-off” de X-Men Lobezno. Rapidshare, megaupload, Bittorrent… El que no la tiene ya es porque no quiere. No obstante, más allá de la valoración de la película en sí, uno de los aspectos de esta copia que más llama la atención es el estado de los efectos especiales, muchos de ellos sin terminar. Cuesta creer que dentro de unos meses, cuando se estrene la película en los cines, los numerosos cables, modelados 3D, pantallas verdes y demás parafernalias vayan a estar perfectamente integrados. La verdad es que esta copia sin terminar tiene un valor incalculable en cuanto a “making of” se refiere. Harto de pagar 22€ por “ediciones especiales” con unos extras en los que lo único que aparecen son la típica “featurette” editada cinco veces en la que los actores se dedican a alabar al director y viceversa, “Wolverine Workprint” (como se ha llamado a esta versión) es el mejor contenido adicional que se ha visto desde Matrix: The Ultimate Collection. Confiemos en que este robo no perjudique demasiado a todos aquellos que trabajan por hacer un producto de calidad.
Chroma, referencias para "Tracker" de movimiento y cables.
Por lo general, ests dos palabras rara vez suelen ir de la mano. Como en casi la totalidad de todos los objetos que uno se compra, salvo raras excepciones, la calidad se acaba pagando, y el airsoft no es una excepción. Pero por suerte, uno no siempre necesita tener el mejor producto ni ir a la última, y más si sólo quieres las réplicas de las armas como atrezzo, que suele ser nuestro caso. Pagar 300€ por un M4 es un lujo que pocos se pueden permitir, aunque por suerte existen páginas como www.airsoft.es en la que se pueden encontrar productos con un aspecto bastante bueno a un precio más que razonable y que incluso sirven también para practicar este deporte.
El HK 416 es una opción recomendable a un precio asequible
Por ejemplo, por 80€ podemos adquirir un HK MP5 Ka4 (como el que utiliza Neo en el tiroteo de Matrix) de plástico, por 135€ un AK SLR de metal o por 156€ un moderno HK 416. Está claro siempre existirán una serie de marcas referencia y que suelen ser a lo que uno aspira, pero no cabe duda de que estas réplicas son la elección perfecta entre una Western Arms de 500€ y un M4 de muelle simple que venden en las tiendas Poly por 20€. Cada cual tiene su función: con buena puntería y el Western Arms serás el “Terminator” de la partida de Airsoft; con el HK 416 podrás jugar perfectamente y soportará con gran dignidad un primer plano en un corto y con una de Poly, podrás armar a todo tu ejército en pantalla por el precio de una de las otras. Estas últimas réplicas han aparecido en numerosas ocasiones nuestros cortos (el M4 y el G36K en “Criminal”), pero nunca hay que descuidar la importancia de lo que transmiten, como la Beretta M92 cromada de “Miami Vice: The Vigo Connection“.
Como véis, cada una tiene su ventaja y desventaja: un arma con un peso y acabado adecuado ayudará a que el actor se comporte de forma más acorde a la situación. No es lo mismo tener en la mano una réplica de una Mac-11 que pese 300gr y esté llena de tornillos por todos lados (como las de Poly), que una Mac-11 de KSC de 1,8Kg hecha en metal y ABS, pero no siempre se tienen 150€ para invertir. Lo que queremos transmitiros es que, inspirándonos en las típicas “10 Minutes Film School” de Robert Rodríguez, hay que adaptarse a lo que uno tiene (que por lo general, nos guste o no, ese “uno” suele ser el dinero) , a lo que puede conseguir sin tener que vender un riñón y que lo importante, al fin y al cabo, es la historia que cuentes.
El cine es todo un arte, aunque muchas veces parezca lo contrario. Tras ver “Quantum of Solace”, hoy quiero hacer hincapié en unos artistas que muchas veces pasan desapercibidos: los diseñadores de los títulos de crédito iniciales de las películas. Y no porque me gustaran los de la última película de Bond, sino más bien por todo lo contrario. Juzgad vosotros mismos.
Si hace cuarenta años con dos carteles se quedaban a gusto, hoy en día los créditos iniciales han evolucionado tanto que muchos de ellos pueden considerarse pequeñas obras maestras.Existen en internet innumerables listados con los mejores créditos de películas, pero hoy voy a hacer mención a cinco de ellos que me llamaron la atención cuando los vi.
The Kingdom
Sin palabras. Poco se puede decir de esta impresionante exhibición de 2D y 3D combinados con imágenes reales. La interesante mezcla de la historia de Arabia Saudita con el reparto hacen de estos créditos son todo un deleite de sentidos. Sus responsables, Pic Agency, son loscreadores entre otros de los créditos de “El ultimátum de bourne”. Por desgracia, es imposible encontrar estos magníficos créditos en youtube.
El señor de la guerra
Uno de los mejores falsos plano-secuencias del cine. Acompañados por la canción de Buffalo Springfield “For what it’s worth”, vemos el proceso de fabricación de una bala…y dónde acaban muchas ellas. Son dignas de admiración la integración de la bala en 3D con la película real y la unión de cada secuencia.
La habitación del pánico.
Si los dos créditos anteriores son todo un alarde de técnica, los de “la habitación del pánico” son un ejemplo de sobriedad y eficacia. Los nombres de los responsables de esta película, hechos en un sencillo 3D, están integrados sobre diversos planos de Nueva York. Los modelados se mueven al compás de los planos mediante “trackers”, que consiste en seguir el movimiento de un objeto filmado y determinar su posición, rotación y escala a lo largo del plano.
Torrente 2 : misión en Marbella
Sí, en España también sabemos hacer cosas bien. Que tomennota los señores de “Quantum of solace”, porque aún siendo una imitación del tradicional estilo de los créditos de las películas de James Bond, los de Torrente 2 eclipsan a los de la última película de Daniel Craig. Y no sólo en cuanto a lo visual, sino también en la canción (qué grande es Raphael).
El castigador
No cabe duda de que la banda sonora de Carlo Siliotto ayuda bastante a estos sencillos pero eficaces créditos. Es todo un acierto el hecho de que sean dibujos, puesto que nos recuerda que “The Punisher” es un cómic. Los colores blanco y negro se adecúan a la perfección con el logotipo del personaje, y la forma en la que se fusionan con la imagen real en el último fotograma está muy conseguida.
Hay bastantes más créditos que llaman la atención, pero estos cinco son un claro ejemplo de cómo incentivar al espectador para que no se quede dormido a la primera de cambio. Hay que utilizar más la cabeza y menos el ordenador (va por los señores de MK12, autores de los créditos de “Quantum of Solace”.